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Remates judiciales

Errores comunes al participar en un remate (y cómo evitarlos)

Por Equipo Compuasociados · 29 de julio de 2026 · 4 min de lectura
Fachada con columnas de un palacio de justicia. Errores comunes al participar en un remate (y cómo evitarlos) — Compuasociados.Remates judiciales
En resumen

El error más costoso al participar en un remate judicial no ocurre el día de la puja, sino semanas antes: enterarse tarde del aviso. Cuando el abogado ve la publicación con tiempo, alcanza a estudiar el expediente, verificar el…

El error más costoso al participar en un remate judicial no ocurre el día de la puja, sino semanas antes: enterarse tarde del aviso. Cuando el abogado ve la publicación con tiempo, alcanza a estudiar el expediente, verificar el estado real del bien y calcular hasta dónde ofertar; cuando la ve el día anterior, solo alcanza a improvisar. Casi todos los demás errores —depósitos mal constituidos, avalúos no revisados, cargas ocultas— se agravan por la misma causa: falta de anticipación.

¿Qué es exactamente un remate según el Código General del Proceso?

El Código General del Proceso regula el remate como la etapa final del proceso ejecutivo, donde un bien previamente embargado se vende en subasta pública para pagar con su producto la obligación reclamada. No es una venta espontánea: es el desenlace ordenado de un trámite que ya pasó por el embargo, el secuestro y el avalúo. El juzgado fija una base, señala fecha y hora, y convoca a cualquier interesado a ofertar.

La secuencia importa porque cada pieza condiciona a la siguiente. El avalúo determina la base de la licitación y, con ella, el postor sabe cuánto debe consignar como depósito previo para poder participar. Y el aviso de remate —la publicación oficial que anuncia qué bien se subasta, cuándo y en qué condiciones— es la puerta de entrada: quien no lo ve a tiempo, sencillamente no juega. Sin ese aviso leído con antelación, todo lo demás es reacción apresurada.

¿Cuáles son los errores que más dinero cuestan?

La mayoría de los tropiezos no son jurídicos sofisticados, sino descuidos de diligencia que se pudieron evitar con tiempo por delante. Estos son los más frecuentes:

Observe el patrón: cada uno de estos errores necesita días de trabajo previo para conjurarse. El estudio del expediente, la visita al bien, el cálculo del depósito y la definición del tope no se resuelven la víspera. Todos dependen de haber sabido del remate con suficiente margen.

¿Por qué la verdadera ventaja es informativa y no jurídica?

En un remate todos los oferentes juegan con las mismas reglas: el mismo Código, la misma base, el mismo juzgado. La diferencia rara vez está en saber más derecho que el de al lado. La diferencia está en haberse enterado antes. El abogado que conoció el aviso con dos o tres semanas de anticipación llega con el expediente estudiado, el bien inspeccionado y un número claro en la cabeza; el que lo supo ayer llega a adivinar.

El problema es que los avisos de remate no llegan solos ni ordenados a la mesa. Se dispersan en distintos despachos, portales y publicaciones, cada uno con su ritmo y su formato. Revisarlos manualmente, uno por uno, es lento y deja huecos: la oportunidad que no se busca en el juzgado correcto, el día correcto, sencillamente no aparece. Y una subasta a la que no se llega a tiempo no admite segunda vuelta; ese bien, a ese precio, pasa una sola vez y no vuelve.

Por eso el foco práctico debería estar menos en la técnica de la puja y más en la vigilancia sistemática de las convocatorias. Quien tiene un flujo confiable de avisos —filtrados por zona, por tipo de bien o por rango de valor— convierte la anticipación en método, no en suerte.

¿Cómo asegurar que ningún aviso se le escape?

La forma de sostener esa ventaja en el tiempo es no depender de la revisión manual. En Compuasociados, el Monitoreo de remates judiciales (disponible en el plan Max) rastrea las convocatorias a medida que se publican y se las acerca antes de que la fecha se agote, de modo que usted invierta su tiempo en estudiar el bien y calcular su oferta, no en cazar avisos por varios portales. Con las convocatorias llegando a tiempo, los demás errores dejan de ser trampas de última hora y pasan a ser simples pasos de una decisión bien preparada.

Fuentes y referencias

Dato histórico

El 7 de marzo de 1996 se expidió la Ley 270, Estatutaria de la Administración de Justicia, que consagra que la justicia es gratuita y de acceso garantizado para todos los colombianos.

Fuentes oficiales

Cibergrafía

Cómo lo maneja Compuasociados

Monitoreo de remates judiciales (plan Max)

Preguntas frecuentes

¿Puedo participar en un remate sin haber revisado el expediente del proceso?

Legalmente nada se lo impide, pero es el camino más rápido para llevarse una sorpresa costosa. El expediente revela embargos concurrentes, discusiones sobre la propiedad y el estado real del trámite. Ofertar sin estudiarlo equivale a comprar a ciegas un bien que puede venir con problemas que quedarán a su cargo.

¿El avalúo del expediente equivale al valor comercial del bien?

No necesariamente. El avalúo fija la base de la subasta y sirve como referencia procesal, pero puede estar desactualizado o no reflejar deterioros, ocupantes ni deudas asociadas. Conviene contrastarlo con el estado físico y jurídico actual del bien antes de definir hasta cuánto ofertar.

¿Por qué es tan importante enterarse temprano del aviso de remate?

Porque casi todo lo que decide una buena compra ocurre antes de la subasta: estudiar el expediente, inspeccionar el bien, constituir bien el depósito y fijar un tope. Todo eso toma días. Quien conoce el aviso con semanas de anticipación llega preparado; quien lo ve la víspera solo alcanza a improvisar, y la subasta pasa una sola vez.