Imagina que revisas un proceso, ves una actuación, sigues con tu día — y una semana después esa actuación cambió de fecha, cambió de texto o directamente ya no está. ¿Cómo demuestras lo que había? "Yo lo vi" no es prueba. Un hash sí.
¿Qué es un hash y por qué vuelve verificable lo que viste?
Un hash (por ejemplo SHA-256) es una huella digital: una función que toma un contenido —el texto de una actuación, un PDF, una captura— y devuelve una cadena única de caracteres. Si el contenido cambia aunque sea una coma, la huella cambia por completo. Guardar el hash de una actuación en el momento en que se publicó equivale a sellar un sobre: después cualquiera puede recalcular la huella y confirmar, con matemáticas, si el contenido es exactamente el mismo o fue alterado.
Por qué la integridad no es un lujo técnico
En el terreno probatorio la regla es dura: "una prueba que carece de una trazabilidad documentada es, en la práctica, una prueba carente de valor ante un juez" (Laboratorio de Informática Forense). Y el riesgo de perder rastro no es teórico en Colombia: el propio Código General del Proceso contempla la reconstrucción de expedientes extraviados —reconociendo que la pérdida ocurre— y los sistemas de la Rama Judicial han reportado caídas y fallas técnicas recurrentes (Ámbito Jurídico).
Vigilancia + huella + aviso de cambios
Compuasociados no solo te avisa de nuevas actuaciones: en los planes Plus y Max conserva cada actuación con su hash y detecta si algo cambió — si una actuación fue modificada, editada o desapareció del portal, te lo decimos y te entregamos el respaldo verificable de lo que había. Es tu cadena de custodia digital sobre la vida del expediente: en vez de confiar en tu memoria o en una captura suelta, tienes prueba con huella de qué existía, cuándo y con qué contenido.
- Respaldo con hash: si un proceso o actuación desaparece, lo conservamos con su huella e informe verificable.
- Detección de cambios: te avisamos si modificaron, editaron o hubo cualquier "maña" en tus procesos.
